Blog de Antón

opiniones personales entre 2 ríos… turismo y más.


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Ruta por Viveiro

Esta ruta nos llevará por Viveiro, su ría y por el valle del río Landro. Es decir, nuestro entorno más próximo. Muchos de los lugares se pueden visitar andando.

Este es el mapa.

Empezaremos esta ruta por Chavín, aquí cerca de Casa do Batán, donde podremos visitar el Pozo da Ferida y Souto da Retorta.

Tanto a uno como a otro podremos ir en coche o a pie. La cascada del pozo da Ferida se encuentra a 6,5 kms.  y el Souto da Retorta, que es Monumento Natural, a 1,5 kms. En el Souto da Retorta aparte de poder disfrutar del entorno que nos ofrece  el río Landro podremos admirar el tamaño del que dicen eucalipto más alto de Europa, o Avó.

Abandonamos Chavín y es el momento ideal para conocer la Iglesia de San Pedro. Románica, originaria del S. VI  y la más antigua de toda la zona.

Para conocer  bien el valle del Landro, lo mejor es  visitar el mirador del Monte Castelo. Para llegar a él tendremos que circular unos kilometros por la Lu-540 dirección Lugo y en el límite con el ayuntamiento de Ourol desviarnos por una pista forestal que lleva hasta el mirador y hasta la capilla. Aunque el acceso no es muy cómodo merece la pena subir hasta él para disfrutar plenamente de la mejores vistas del valle del Landro.

Antes de dirigirnos a Viveiro podemos recorrer  el paseo fluvial del Landro. Un agradable y fácil paseo en el que podremos acompañar al río Landro en sus últimos kilómetros antes de llegar a Viveiro. (Longitud  del paseo: unos 2,8 kms). Desde el mismo paseo podremos desviarnos unos metros para visitar el Monasterio de Valdeflores.

Para disfrutar de las mejores estampas de la ría, aparte de visitar cualquiera de sus playas, lo mejor es visitar 3 puntos clave:

Área Etnográfica de A Insua

mirador de Monte Faro

y mirador de Monte San RoqueY para terminar la ruta nada mejor que descubrir el centro histórico de Viveiro:  los restos de las  murallas, sus iglesias, a ponte da Misericordia, sus  galerías o sus calles. Y como no, su rica gastronomía.


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De ruta por… a Mariña Lucense

En esta ruta os mostraremos los mejores rincones para disfrutar de buena parte de  a Mariña lucense.

Una ruta cómoda para hacer en un día y que abarca desde Viveiro hasta Ribadeo. Esta ruta estará marcada por el horario de la marea baja, ya que al estar incluida en la ruta la playa de las Catedrales (solo visitable con marea baja), tendremos que adaptarnos a ella.  En la tabla de mareas hay que mirar la correspondiente a la ría de Foz y ya está en hora local.

Disfrutaremos de monumentos naturales creados por la naturaleza, de basílicas prerrománicas, conjuntos histórico artísticos, restos de poblados celtas, fábricas de loza o retos de fundiciones, entre otras cosas.

Empezamos…

El mapa es este:

Ver mapa más grande con todos los puntos de interés y las mejores carreteras para moverse, así como todos los enlaces necesarios para no perderse nada.

Si partimos desde Casa do Batán por la costa y volvemos por el interior, el primer destino será la costa de Xove. Aquí podremos disfrutar de la playa de Esteiro, el Faro de Punta Roncadoira o de la belleza de Portocelo.

Continuando hacia el este veremos el desvio hacia San Cibrao, la península de la Paz. Pueblecito marinero, entre dos playas y la atalaya con el faro. San cibrao va unido a Os Farallons y la popular fiesta de A Maruxaina.

A continuación tenemos el desvío a Sargadelos, famoso por su fábrica de cerámica

Aparte de poder visitar la fábrica de loza y de poder ver todo el proceso de fabricación, también podemos ver la Casa de la Administración, el Pazo Residencial y los restos de la Real Fábrica de Fundición, los primeros altos hornos de España en funcionar con carbón vegetal.

Paralelo al canal de agua que abastecía el complejo se encuentra un bonito paseo llamado “El Paseo de los Enamorados

Pasando Burela, donde podemos visitar su puerto pesquero, nos dirigimos dirección Foz.

En Fazouro veremos el desvío que nos lleva al Castro Celta de Fazouro.  Los restos de un pequeño castro situado sobre el acantilado al lado de la playa de Arealonga.

En Foz, donde  podemos disfrutar de sus espléndidas playas, tenemos la carretera que nos lleva hasta la Basílica de San Martiño de Mondoñedo. Declarada monumento nacional es una joya arquitectónica que nadie debe perderse. Con elementos prerrománicos y románicos fue la primera catedral, en funcionar como tal, de España y del sur de Europa.

Y desde aquí ya nos dirigimos a uno de los destinos más visitados de toda Galicia, la Playa de las Catedrales.

Monumento natural, de obligada visita, creado por la fuerza del mar sobre la roca. Como ya comentamos antes, se debe visitar siempre cuando coincide la marea baja si se quiere bajar a la playa.

La belleza de un pequeño pueblo marinero llamado Rinlo será nuestra parada antes de Ribadeo. En Ribadeo aparte de su centro, declarado conjunto histórico artístico, merece la pena acercarse paseando hasta el faro de Illa Pancha por el paseo que bordea la ría.

Volviendo sobre nuestro pasos, camino de Mondoñedo, haremos parada en Lourenzá, donde podemos visitar o Museo da Faba (del haba) y el Monasterio de San Salvador.

Y por fin Mondoñedo. Una de las 7 capitales del antiguo Reino de Galicia.  También es conjunto histórico artístico y aparte de poder contemplar tranquilamente la vida de la plaza de la Catedral, junto a Cunqueiro…

no debemos perdernos un paseo por su entramado medieval, a Fonte Vella, el barrio de Os Muiños o a Ponte do Pasatempo.

Los más aventureros no deben perderse la visita a las Cuevas do Rei Cintolo (para ello contactar o informarse previamente  en el ayuntamiento).

Ya camino de vuelta a Casa do Batán por el interior, en Alfoz, sobre una pequeña loma, la Fortaleza del Mariscal Pardo de Cela y un poquito más abajo Finca Galea, donde podemos visitar el Museo del Agua.

Una ruta variada y salpicada de naturaleza, arte, cultura e historia.

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Tanto esta ruta como cualquiera de las que tenemos desde Casa do Batán, las puedes ver en Google Maps o descargar en PDF en la columna de la derecha en el apartado Mapas.


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De ruta por… Ortegal

Coger en Viveiro dirección Ferrol por la costa y perderse por cualquiera de sus desvíos, es una aventura y es un lujo. Enormes playas o pequeñas calas solitarias de blanca arena, miradores imposibles, acantilados que no tienen fin, faros perdidos en cabos escondidos entre brumas, santuarios que conservan tradiciones pasadas, pueblos que no han perdido su alma… así es esta costa.  Nuestros huéspedes ya la conocen, ahora os la enseñamos visualmente a todos.

Le llamaremos la ruta de Ortegal ya que aunque se desarrolla en una parte por la provincia de  Lugo, A Mariña lucense, la mayor parte se desarrolla por la comarca del Ortegal, la comarca Secreta.

Este es el mapa…

Lo podéis ver más grande. Van señalizadas todas las carreteras para moverse cómodamente y los puntos de interés con una pequeña explicación y un enlace con más información.

De todas formas vamos hacer el recorrido visualmente….

Nuestra recomendación siempre es empezar por el punto más lejano. Así que nos vamos a Cedeira. Donde no debemos dejar de visitar su puerto y su parte antigua. La playa de la Magdalena siempre merece una visita.

Desde Cedeira sale la carretera que va al faro de Punta Candieira y en ella veremos el desvío que nos lleva a San Antón de Corveiro. Una capilla en el acantilado sobre la boca de la ría…

Después seguimos hasta Punta Candieira, con unas vistas y un paisaje extraordinario.

Tenemos que volver a Cedeira y buscamos la carretera que nos lleva  a San Andrés de Teixido.

Llegando a San Andrés, veremos en una curva que aparece el mar a nuestra izquierda y que hay unas antenas de tv. Ahí nos pararemos, ya que tendremos la mejor vista de San Andrés y al fondo los acantilados y serra da Capelada…

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Y ya podemos bajar hasta San Andrés. Recuerda que “A San Andrés  de Teixido vai de morto o que non foi de vivo“.

Continuamos ruta por la carretera, siempre paralelos al mar y llegaremos a un punto que es el más alto del recorrido: A Capelada.

En ese punto, entre parque eólicos, veremos entre la carretera y el mar una estructura de piedra, como una casita. Esa es a Garita de Herbeira. Nos acercamos hasta ella y podremos disfrutar de las vistas sobre los acantilados más altos de Europa. 613 metros sobre  el nivel del mar, con una pendiente superior al 80 %…

Continuamos la ruta y veremos que entre un pinar hay un cruce de carreteras asfaltadas, cogemos la de la derecha y nos llevará al Mirador de Miranda desde donde podremos divisar toda la ría de Ortigueira, Cariño y toda la costa de Espasante y Picón hasta Estaca de Bares . Este mirador es el  gran desconocido,  con unas vistas inolvidables…

Volvemos sobre nuestros “pasos” hasta el cruce y continuamos de frente. Iremos directamente hasta Cabo Ortegal. En el camino veremos los miradores de o Limo con buenas vistas de Cariño y la ría de Ortigueira.

Cabo Ortegal es único. Hay que verlo…

Desde ahí nos dirigimos hacía Cariño, pueblo marinero y conservero.

Volvemos dirección Ortigueira por Ponte Mera. Una vez en Ortigueira nos podemos desviar hasta la playa de Morouzos.

Volviendo hacia Viveiro veremos el desvío hacia Espasante. Pueblecito marinero, con dos playas y una atalaya con unas vistas preciosas…

Continuando hacia Viveiro, en Loiba, veremos un desvío a Picón. Seguimos las indicaciones y llegaremos a uno de los rincones más bonitos del trayecto: los acantilados y la playa de Picón…

Volvemos a Loiba y seguimos hasta o Barqueiro. En o Barqueiro tenemos el desvío que nos lleva a la playa de Esteiro, paraíso de surfistas, y otra que nos lleva a Bares. En  Bares veremos los desvíos que nos llevan al Semáforo de Bares (un mirador privilegiado de toda la costa norte gallega), al Porto de Bares (coqueto pueblo con una playa espléndida y un dique en el puerto del S. VII a.d.c. de los fenicios) y al faro y Cabo de Estaca de Bares. El punto más septentrional de la península…

Volvemos hasta o Barqueiro, donde veremos la bajada a Porto do Barqueiro. Personalmente uno de los pueblos marineros más bonitos. También conocido como el “Cudillero gallego” por su parecido con el pueblo asturiano… Vosotros diréis…

Camino ya de Viveiro en O Vicedo tenemos el desvío a Morgallón, desde donde sale la ruta PR-G8, en el entorno del río Sor, y también veremos los accesos a la playa de Xilloi (con el Puerto de Bares al fondo),  la playa de San Román o Area Grande y a la playa de Abrela…

Y después de un jornada así,  Casa do Batán podría ser una buena opción para descansar ¿no?.

Por cierto, no nos hemos olvidado… pero las recomendaciones gastronómicas solo para nuestros huéspedes…. 😉

Si tenéis opción de disfrutar de esta ruta, hacedlo. Os gustará !!!.

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Tanto esta ruta como cualquiera de las que tenemos desde Casa do Batán, las puedes ver en Google Maps o descargar en PDF en la columna de la derecha en el apartado Mapas.


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Hospitalidade

Conocíamos el Costa Vella y el Altair, nos faltaba conocer el Moure. Y como cualquier disculpa es buena para ir a Santiago, allá nos fuimos.

¿Qué decir?…   es complicado.

Hablar de los hermanos (o familia) Liñares Bar, es hablar de trabajo, de trabajo bien hecho y sobre todo de Hospitalidad. Bueno también se podría hablar de retranca 😉

Hospitalidad con mayúsculas. La hospitalidad gallega traspasada a la hotelería y contagiada al personal.

Desde el primer contacto, incluso vía email, se nota esa marca de la casa. Una vez allí,  que ya la vives y la sientes,  acabas convencido que esa palabra se tuvo que inventar en Santiago (no sería de extrañar por los caminos que allí llegan). Y que ese primer precursor de la hospitalidad seguramente fijo que era antepasado de los Liñares.

Una muestra de todo ese reconocimiento es que el Altair se encuentra entre los 25  hoteles (puesto 16) mejor valorados en Tripadvisor de toda España. Esa marca de la casa es el nexo en común de cada uno de los  comentarios.

Si todo hotelero y/o viajero, antes de montar un hotel o de empezar a viajar, hubiesemos pasado por cualquiera de los hoteles de los hermanos Liñares Bar, apuesto que seríamos mejor hoteleros y mejor viajeros.

Una lección magistral de hospitalidad es lo que se vive a diario en Santiago.

Y del Moure que puedo decir. Armonía, encanto y acogimiento entre  cemento, acero y madera.

Moure es tomar un baño bajo las estrellas. Es disfrutar de los tejados de Santiago y de sus campanarios. Es poder ver la obra por acabar.  Es ver pasar el tiempo tras los cristales de una galeria. Es la afabilidad de Victor (& cia). Y es la manzana verde del fondo que te incita a no subir.

Santiago merece la pena. Si lo disfrutas con el servicio, los desayunos, el cariño y la hospitalidad de Ana y Toño… ya me diréis.

 

 

 


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A la sombra de la Parra

En Extremadura, esa gran desconocida, donde siempre es grato volver, se esconde un regalo a los sentidos.

De la mano de Darío, amigo y hotelero con mayúsculas donde los haya, La Parra se reinventa.

El convento de la Parra no es un alojamiento convencional, es…

La Parra.

—–

Tras el portalón silencio y blanco.

Silencio de piedras y arcos.

Silencio sobre barro.

Silencio de sonidos de agua.

Silencio conventual.

Místico.

Fuentes y claustros. Sombras de naranjos y azahar.

Suelos de barro espigado.

Reposo espiritual. Sosegado. Liviano.

El tiempo no pasa… ni se detiene.

El tiempo es vida,  sensaciones que afloran a cada paso.

Puertas que te vuelven humilde.

Sombras, telas, paredes que te devuelven a lujos olvidados.

El lujo del silencio interior.

Del lujo de encontrarse con uno mismo…

…con los demás.

Lujos en formato de llamas encendidas, chimeneas, minimalismo decorativo, blancos impolutos, descansos sosegados o rincones donde dejarse estar.

Nada rompe el momento.

Solo deseas no salir…

un libro… cerrar los ojos… escuchar…

velar para que el fuego no se apague…

hablar….

disfrutar cada momento.

El concepto del acogimiento.

La charla pausada.

La sonrisa natural y nunca forzada.

Fue encontrar el espíritu que nosotros buscamos,

lo mismo que nosotros intentamos dar.

Sentir tú lo que deseas  transmitir…

Que grato.

Telas de tacto armonioso.

Amarillos de campo y cereal.

Detalles simples y sinceros.

Ocres que transmiten sencillez

luces tenues,

filtradas para no desvelarte.

Remanso de paz tras un torno.

Rejas,

que insinuan lujos escondidos.

Más blancos… turquesas….

placeres estivales…

…a la sombra de  un campanario.

A sus pies, pasadizos,

capillas y claustros,

celdas y  pozos,

fuentes o cruces,

púlpitos…

Destellos  suaves y apapelados en el refectorio.

Andares pausados de siglos atrás,

la desnudez del alma.

Entender la contemplación.

—–

Más de tres siglos de historia, esperan por el viajero.

En medio de Tierra de Barros, tierra rojiza y decorada de encinares, la espadaña de su capilla te guía.

A la Parra no se va, se quiere ir.

Ir a vivir y sentir. Desnudarse a la magia y encanto de unos muros del S. XVII.

Volver a encontrarse con uno mismo, entre lujos que muchos no entenderían…

Recuerdos de la niñez azuzando el fuego, charlas sinceras en una blanca biblioteca, sentir que tu cuerpo no desea salir, percibir que el tiempo no existe…

El Convento de La Parra aparte de diferente y único, es un “balneario para mente y espiritu”…



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paraiso meloso

Podríamos hablar de estallidos de quiquiriquí,  parque temático del hedonismo o de lugares donde siempre pasa algo… pero no va a ser así.

Hablaremos de un  mundo de detalles y sentimientos.

Realmente compensa cruzar la península, desde la fresca brisa cántabra  hasta el húmedo y cálido hálito mediterráneo. Compensa recorrer mil y pico kilómetros, dejando atrás las montañas bercianas y cruzar el horizonte indefinido, donde cada día amanece, para descubrir lo que se encierra tras una sencilla y humilde puerta de madera.

Es un pueblo más, a las faldas de la Calderona, con estrechas calles  bajo el sol complaciente de abril. Una fachada más y una puerta que no invita a ser golpeada, de no ser, porque sabemos lo que esconde. Como las grandes personas o como las casas de las estrechas calles cordobesas,  la riqueza se encuentra dentro.

Pasar bajo el umbral de la puerta debe implicar la dejadez absoluta. La capacidad de dejarse absorber por todo lo que allí fluye.

Un pequeño vestigio del pasado hace honor a la historia del edificio.  Las puertas no se abren, aparecen y desaparecen. Retuertas escaleras que nos elevan a nidos de golondrina o a esbeltos cuerpos  femeninos, recortados por el amanecer. Otras escaleras, metálicas y vacías, dan acceso a la palmera. Laberíntico juego de formas, texturas y sombras.

Un espacio donde suaves telas vigilan tu descanso. Sencilla, muy cálida y acogedora. Relajarse bajo una fina ducha de lluvia, imaginando el olor de azahar, bajo una alfombra de naranjos  que se asoma entre  las gotas tras los cristales.

Colores, olores y tenues formas que no rompen la armonía de lo exterior e interior. El lujo de lo cotidiano.

Volvemos a bajar al “espacio funcional cubierto”.  Original espacio donde las paredes desaparecen para formar parte de su entorno. Nexo de paso, una tertulia, un desayuno, una cena romántica, un libro, el fuego, el silencio… o mucho más es posible en este “efc”.

Y salimos al patio… (palabras mayores). donde un aparente caos de escaleras, muros, medios muros, puertas, huecos de puertas, fuentes-rotondas, aceras, tumbonas, naranjos… provocan que el sentido de la orientación desaparezca.

…sube, baja, sombra, azahar, puerta, más sombra, no puerta, árbol, bici, fuente, patos, más azahar, olmos, flores, muchas flores, agua, no remates, silencio, mucho silencio, más patos, una hamaca  y toda una voluntad de que seas feliz…

La piscina panorámica sobre un horizonte de azahar fundido en verde. Reflejos  en tonos azules desdibujan los sonidos de unos arcos que invitan al relax.

Amplios butacones, blancos, de diseño,  recortados en el verde paisaje,  te hacen soñar con portadas de revistas.  Una original escalera, cortenizada y con efecto oleaje, te obligan a recordar  que no estás en un sitio cualquiera.

Metido por el laberíntico exterior me pierdo entre aromas frutales, frescores sombríos y húmedos sonidos de un vergel desordenado, mágico y esplendoroso. Pequeñas formas vegetales, pinceladas en cada obra cocinada de la mano maravillosa de Gemma.

Entre tanto naranjo, burbujas de relax surgen de entre el agua, a  su sombra, para un descanso más placentero.  Pétalos de azahar ambientan el aire en la desordenada lucha del aire contra el agua.

Descubrir cada  rincón y disfrutarlo.  Dejarse llevar sin prisas. Dejarse estar. Es lo mejor que se puede hacer.

Todo está pensado para activar los sentidos.

El culmen de todas estas sensaciones, no humanas, se logra en cada plato;  es el apartado gastronómico.

Unas joyas únicas, creadas fuera de los circuitos de las grandes chefs y rutas gastronómicas. En la puerta no hay estrellas… están dentro. Todo un arte.

Como si un lienzo se tratase, cada plato aporta imaginación, originalidad y creatividad.  Girar el lienzo, para verlo desde todos los ángulos,  se convierte en toda una expresión artística. La sutileza de cada producto, su textura, las formas y los volúmenes…  Todo está preparado para  hacernos  participes de un ritual, donde todo lo visual se olvida al pasar a la parte gustativa.

La traición se gesta en absoluto silencio… unas manos traidoras se van llevando cada creación, sin dejar tiempo ni a contemplarlas por última vez. Y así, una y otra vez.  Esos sonidos, que traspasan las puertas, hacen que no desfallezca la artista. La mesa se hace testigo de placeres inconfesables.

…”uanfuá”,  infusinados en menta, amanidas, cítricos desnudos, trufa,  vela, romero, vinagretas, silencio, sombras, oro liquido, carpaccio, fideos “para arriba”… un espectáculo sensorial…

(ah, y el brindis con el maitre.)

Redescubrimos la palabra almuerzo y nos asusta, más tarde nos engancha. Fuego de leña, sombras de domingo, círculos concéntricos maravillosamente ordenados, los tiempos, un orden, es mediodía…. y la mano traidora de las noches, ahora es la que crea y ordena. Y como crea, un poco de boletus y…  ¡que locura en las papilas gustativas!

Las personas, que son lo mejor que allí se encuentran, no se pueden explicar. Lo mejor es conocerlas.

Y todo esto, junto y ordenado, como las notas en un pentagrama, crean un lugar único en todos los niveles. De fondo su propia sinfonía.

Tan único que tras un maravilloso paseo en barca por la Albufera y ante la pregunta de que hacer, lo primero que deseas es “volver, para seguir disfrutándolo”. En ningún sitio se está mejor.

Si eres viajero, viaja. Pero una vez al menos deberás visitarlo, vivirlo y  sentirlo.  Solo tienes que dejarte llevar.

PD. Por cierto, contar que lo nuestro se podría definir como un flechazo, virtual, pero flechazo. De esos que si tu me dices ven, lo dejo todo. No se si pasaría el casting, pero me iría.

Es  tanto lo que nos une que es muy difícil explicarlo.. aunque bueno se podría llegar a entender;  montate un hotelito de no más de cuatro habitaciones y vívelo… e invita a vivirlo. No hay más.

Para los que no se hayan dado cuenta, esto pasa a diario en EL Secanet y ellos son Gemma y Salva.