Blog de Antón

opiniones personales entre 2 ríos… turismo y más.


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Acio

Con la disculpa de hacer una cena de empresa (#retranca) allá que nos fuimos al Restaurante Acio en Santiago de Compostela.
Todo lo que se pueda decir sobre él es poco. Iago, Eva y todo su equipo lo bordan!

Visita obligada para disfrutar y entender la Gastronomía de Galicia.

Menú degustación en 10 instantáneas de móvil

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Gracias Iago, Eva e demais persoal polo excelente traballo e por lograr que disfrutaramos dunha noite tan especial!


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#abastada & emprendedor@s

Un viaje relámpago a Santiago de Compostela para una reunión, siempre puede ser provechosa.
Apenas 18 horas dieron para una reunión, ir de #abastada, disfrutar de la acogida de 2 emprendedor@s (con mayúsculas) y un paseo express por Santiago.

#abastada

Ir de #abastada es disfrutar de una cocina auténtica, fresca y original de 2 visionarios de la gastronomía 2.0.
Una taberna 2.0, un ghalpón 2.0 y próximamente más… todo de la factoría abastos 2.0.

Fondo negro, con destellos verdes y amarillos, y un B.S.O 2.0 adornan la mesa corrida donde disfrutamos de su #CociñaMiúda.
Explosión de texturas y sabores. Nombres y explicaciones de los “platos miúdos” al #abastos2.0Style. Una cena diferente la mires por donde la mires. Fans absolutos de la #abastada. Sigue leyendo


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Hospitalidade

Conocíamos el Costa Vella y el Altair, nos faltaba conocer el Moure. Y como cualquier disculpa es buena para ir a Santiago, allá nos fuimos.

¿Qué decir?…   es complicado.

Hablar de los hermanos (o familia) Liñares Bar, es hablar de trabajo, de trabajo bien hecho y sobre todo de Hospitalidad. Bueno también se podría hablar de retranca 😉

Hospitalidad con mayúsculas. La hospitalidad gallega traspasada a la hotelería y contagiada al personal.

Desde el primer contacto, incluso vía email, se nota esa marca de la casa. Una vez allí,  que ya la vives y la sientes,  acabas convencido que esa palabra se tuvo que inventar en Santiago (no sería de extrañar por los caminos que allí llegan). Y que ese primer precursor de la hospitalidad seguramente fijo que era antepasado de los Liñares.

Una muestra de todo ese reconocimiento es que el Altair se encuentra entre los 25  hoteles (puesto 16) mejor valorados en Tripadvisor de toda España. Esa marca de la casa es el nexo en común de cada uno de los  comentarios.

Si todo hotelero y/o viajero, antes de montar un hotel o de empezar a viajar, hubiesemos pasado por cualquiera de los hoteles de los hermanos Liñares Bar, apuesto que seríamos mejor hoteleros y mejor viajeros.

Una lección magistral de hospitalidad es lo que se vive a diario en Santiago.

Y del Moure que puedo decir. Armonía, encanto y acogimiento entre  cemento, acero y madera.

Moure es tomar un baño bajo las estrellas. Es disfrutar de los tejados de Santiago y de sus campanarios. Es poder ver la obra por acabar.  Es ver pasar el tiempo tras los cristales de una galeria. Es la afabilidad de Victor (& cia). Y es la manzana verde del fondo que te incita a no subir.

Santiago merece la pena. Si lo disfrutas con el servicio, los desayunos, el cariño y la hospitalidad de Ana y Toño… ya me diréis.

 

 

 


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A la sombra de la Parra

En Extremadura, esa gran desconocida, donde siempre es grato volver, se esconde un regalo a los sentidos.

De la mano de Darío, amigo y hotelero con mayúsculas donde los haya, La Parra se reinventa.

El convento de la Parra no es un alojamiento convencional, es…

La Parra.

—–

Tras el portalón silencio y blanco.

Silencio de piedras y arcos.

Silencio sobre barro.

Silencio de sonidos de agua.

Silencio conventual.

Místico.

Fuentes y claustros. Sombras de naranjos y azahar.

Suelos de barro espigado.

Reposo espiritual. Sosegado. Liviano.

El tiempo no pasa… ni se detiene.

El tiempo es vida,  sensaciones que afloran a cada paso.

Puertas que te vuelven humilde.

Sombras, telas, paredes que te devuelven a lujos olvidados.

El lujo del silencio interior.

Del lujo de encontrarse con uno mismo…

…con los demás.

Lujos en formato de llamas encendidas, chimeneas, minimalismo decorativo, blancos impolutos, descansos sosegados o rincones donde dejarse estar.

Nada rompe el momento.

Solo deseas no salir…

un libro… cerrar los ojos… escuchar…

velar para que el fuego no se apague…

hablar….

disfrutar cada momento.

El concepto del acogimiento.

La charla pausada.

La sonrisa natural y nunca forzada.

Fue encontrar el espíritu que nosotros buscamos,

lo mismo que nosotros intentamos dar.

Sentir tú lo que deseas  transmitir…

Que grato.

Telas de tacto armonioso.

Amarillos de campo y cereal.

Detalles simples y sinceros.

Ocres que transmiten sencillez

luces tenues,

filtradas para no desvelarte.

Remanso de paz tras un torno.

Rejas,

que insinuan lujos escondidos.

Más blancos… turquesas….

placeres estivales…

…a la sombra de  un campanario.

A sus pies, pasadizos,

capillas y claustros,

celdas y  pozos,

fuentes o cruces,

púlpitos…

Destellos  suaves y apapelados en el refectorio.

Andares pausados de siglos atrás,

la desnudez del alma.

Entender la contemplación.

—–

Más de tres siglos de historia, esperan por el viajero.

En medio de Tierra de Barros, tierra rojiza y decorada de encinares, la espadaña de su capilla te guía.

A la Parra no se va, se quiere ir.

Ir a vivir y sentir. Desnudarse a la magia y encanto de unos muros del S. XVII.

Volver a encontrarse con uno mismo, entre lujos que muchos no entenderían…

Recuerdos de la niñez azuzando el fuego, charlas sinceras en una blanca biblioteca, sentir que tu cuerpo no desea salir, percibir que el tiempo no existe…

El Convento de La Parra aparte de diferente y único, es un “balneario para mente y espiritu”…



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Aire

aire   no se ve    se siente

aire   se oye   te permite volar

aire   solo hay uno

….

Yo le besé su capa
de rey del cielo,
me envolví en su bandera
de seda celestial
y le dije:
monarca o camarada,
hilo, corola o ave,
no sé quien eres, pero
una cosa te pido,
no te vendas.

(Oda al aire. P. Neruda)

 

…..

¡Los suspiros son aire y van al aire!

¡Las lágrimas son agua y van al mar!
(Los suspiros son aire y van al aire… G.A. Bécquer)


 

…..

¿Qué es eso que suena
muy lejos?
Amor. El viento en las vidrieras,
¡amor mío!

(Aire nocturno   F.G.Lorca)


…..

…..

Te invito, sombra, al aire.
Sombra de veinte siglos,
a la verdad del aire,
del aire, aire, aire.

(Invitación al aire.   R. Alberti)

…..

Aire es sentimiento y sensaciones.

Es acogimiento y tranquilidad.  Silencio pausado interior.

Es descubrir el tiempo. Una ventana a la vida. Es belleza.

Delicadeza en formas y sombras.

Un pausa en el camino,  que purifica.

Aire es esto y mucho más.

(Y Aire son Natalia y Carlos.)

…puesta de sol sobre Tudela desde Aire.


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la belleza de la arista

Si nos trasladamos unos 100 años  atrás, habría que imaginarse a Luis Rodríguez Caso, comandante de artillería, en una tarde de domingo paseando por una amplia explanada de albero… en la margen izquierda del Guadalquivir…  al sur del entramado de calles que componen el centro histórico de Sevilla.

Y habría que imaginarse unos años más tarde, esa misma explanada, llena de gente y de material de obras. De la mente y manos de muchos obreros empezaba a coger forma lo que iba a ser la futura Exposición Iberoamericana de Sevilla. Y dentro de ese proyecto, en la zona más al sur, irían los denominados  hotelitos del Guadalquivir.

Toda esa zona, conocida hoy como el barrio de Heliópolis,  se ha quedado como uno de los barrios más tranquilos y señoriales de Sevilla, donde las edificaciones, de estilo inconfundible andalusí, se esconden tras la frondosa vegetación de sus jardines.

Uno de esas edificaciones perteneciente a hotelitos del Guadalquivir, con los años ha vuelto a su uso y es un pequeño y coqueto hotel: el boutique hotel Holos.

Traspasar su puerta es entrar en un pequeño espacio, independiente a su situación geográfica. Nada indica que se está en Sevilla. Excepto quizás, por la gracia y acento de su personal. Incuso Carmen, nuestra anfitriona,  madrileña ella, se vino a Sevilla a parir su proyecto hotelero.

El Holos es un ejemplo de como aristas, vértices y ángulos se hacen cómodos a la vista y a la mente.

El metal se funde en la madera y se hace maleable, deja su frialdad de lado para ser acogedor e íntimo. Metal gris y blanco. Madera en tonos haya. Todo sobre un fondo neutro, sencillo, puro y pulcro, para no entretener la retina.  Perdido por cualquiera de sus rincones te sientes acogido y protegido.

Un exterior azul y verde  se filtra entre lamas blancas, continuas e infinitas, que invitan al descanso.

Mires donde mires ves un mundo exterior panorámico, alargado, roto por quebradas lineas que rompen la continuidad y el orden. Nada es plano o liso, horizontal o vertical.  Cada plano y cada linea se rompe,  de manera premeditada provocando que nuestra visión, más proclive a ver los barrotes como si de una cárcel se tratase,  solo acabe viendo la imagen que  tras ellos se ofrece. La sensación corporal es de tranquilidad y protección. El murmullo del agua convierte, más aun si  cabe, el patio  en un cálido y confortable espacio.

Unos reflejos entre amarillo y albero, delatan la magia de las no paredes. Como si de un cubo se tratase. Sobreimpresiones de vegetales dan la pista… calidez invernal y frescura estival.

Entre tanta horizontalidad colorista destacan pequeñas pinceladas en naranja y pistacho, que aportan humanidad al lienzo, aunque a algunos nos incite a asociar….para duro y blando.

Los colores y olores de primera hora recrean los sentidos, incluso las lentes del objetivo, en un intento de plasmar su variedad, desenfocan el momento. Éxtasis de colores y panes. Volcanes en erupción en forma de servilleta. ¿Como puede uno querer ir conocer Sevilla….? como mucho a Jamaica….

A pesar de su locura diaria en forma de distancias, kilómetros, llamadas y tiempos…  Carmen es un ciclón de ganas, fortaleza, ilusión, detalles y cariño. Es la mirada atenta, el detalle cariñoso, la abnegada hotelera entregada a su pequeño negocio y la impetuosa guía de Sevilla.  Pasión y fervor  le pone a su negocio, como si de la misma semana santa de Sevilla se tratase.

Por estos mundo virtuales, encontrarla  a ella… mi alegría colorá (como yo cariñosamente la llamo), siempre es grato.

Y más grato es  poder vivir esto con una compañía de la mejor que te puedas encontrar y con la que  cada momento se convierte en mágico y especial. Entre reiniciar y tonterías se pasaron  las horas volando.


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paraiso meloso

Podríamos hablar de estallidos de quiquiriquí,  parque temático del hedonismo o de lugares donde siempre pasa algo… pero no va a ser así.

Hablaremos de un  mundo de detalles y sentimientos.

Realmente compensa cruzar la península, desde la fresca brisa cántabra  hasta el húmedo y cálido hálito mediterráneo. Compensa recorrer mil y pico kilómetros, dejando atrás las montañas bercianas y cruzar el horizonte indefinido, donde cada día amanece, para descubrir lo que se encierra tras una sencilla y humilde puerta de madera.

Es un pueblo más, a las faldas de la Calderona, con estrechas calles  bajo el sol complaciente de abril. Una fachada más y una puerta que no invita a ser golpeada, de no ser, porque sabemos lo que esconde. Como las grandes personas o como las casas de las estrechas calles cordobesas,  la riqueza se encuentra dentro.

Pasar bajo el umbral de la puerta debe implicar la dejadez absoluta. La capacidad de dejarse absorber por todo lo que allí fluye.

Un pequeño vestigio del pasado hace honor a la historia del edificio.  Las puertas no se abren, aparecen y desaparecen. Retuertas escaleras que nos elevan a nidos de golondrina o a esbeltos cuerpos  femeninos, recortados por el amanecer. Otras escaleras, metálicas y vacías, dan acceso a la palmera. Laberíntico juego de formas, texturas y sombras.

Un espacio donde suaves telas vigilan tu descanso. Sencilla, muy cálida y acogedora. Relajarse bajo una fina ducha de lluvia, imaginando el olor de azahar, bajo una alfombra de naranjos  que se asoma entre  las gotas tras los cristales.

Colores, olores y tenues formas que no rompen la armonía de lo exterior e interior. El lujo de lo cotidiano.

Volvemos a bajar al “espacio funcional cubierto”.  Original espacio donde las paredes desaparecen para formar parte de su entorno. Nexo de paso, una tertulia, un desayuno, una cena romántica, un libro, el fuego, el silencio… o mucho más es posible en este “efc”.

Y salimos al patio… (palabras mayores). donde un aparente caos de escaleras, muros, medios muros, puertas, huecos de puertas, fuentes-rotondas, aceras, tumbonas, naranjos… provocan que el sentido de la orientación desaparezca.

…sube, baja, sombra, azahar, puerta, más sombra, no puerta, árbol, bici, fuente, patos, más azahar, olmos, flores, muchas flores, agua, no remates, silencio, mucho silencio, más patos, una hamaca  y toda una voluntad de que seas feliz…

La piscina panorámica sobre un horizonte de azahar fundido en verde. Reflejos  en tonos azules desdibujan los sonidos de unos arcos que invitan al relax.

Amplios butacones, blancos, de diseño,  recortados en el verde paisaje,  te hacen soñar con portadas de revistas.  Una original escalera, cortenizada y con efecto oleaje, te obligan a recordar  que no estás en un sitio cualquiera.

Metido por el laberíntico exterior me pierdo entre aromas frutales, frescores sombríos y húmedos sonidos de un vergel desordenado, mágico y esplendoroso. Pequeñas formas vegetales, pinceladas en cada obra cocinada de la mano maravillosa de Gemma.

Entre tanto naranjo, burbujas de relax surgen de entre el agua, a  su sombra, para un descanso más placentero.  Pétalos de azahar ambientan el aire en la desordenada lucha del aire contra el agua.

Descubrir cada  rincón y disfrutarlo.  Dejarse llevar sin prisas. Dejarse estar. Es lo mejor que se puede hacer.

Todo está pensado para activar los sentidos.

El culmen de todas estas sensaciones, no humanas, se logra en cada plato;  es el apartado gastronómico.

Unas joyas únicas, creadas fuera de los circuitos de las grandes chefs y rutas gastronómicas. En la puerta no hay estrellas… están dentro. Todo un arte.

Como si un lienzo se tratase, cada plato aporta imaginación, originalidad y creatividad.  Girar el lienzo, para verlo desde todos los ángulos,  se convierte en toda una expresión artística. La sutileza de cada producto, su textura, las formas y los volúmenes…  Todo está preparado para  hacernos  participes de un ritual, donde todo lo visual se olvida al pasar a la parte gustativa.

La traición se gesta en absoluto silencio… unas manos traidoras se van llevando cada creación, sin dejar tiempo ni a contemplarlas por última vez. Y así, una y otra vez.  Esos sonidos, que traspasan las puertas, hacen que no desfallezca la artista. La mesa se hace testigo de placeres inconfesables.

…”uanfuá”,  infusinados en menta, amanidas, cítricos desnudos, trufa,  vela, romero, vinagretas, silencio, sombras, oro liquido, carpaccio, fideos “para arriba”… un espectáculo sensorial…

(ah, y el brindis con el maitre.)

Redescubrimos la palabra almuerzo y nos asusta, más tarde nos engancha. Fuego de leña, sombras de domingo, círculos concéntricos maravillosamente ordenados, los tiempos, un orden, es mediodía…. y la mano traidora de las noches, ahora es la que crea y ordena. Y como crea, un poco de boletus y…  ¡que locura en las papilas gustativas!

Las personas, que son lo mejor que allí se encuentran, no se pueden explicar. Lo mejor es conocerlas.

Y todo esto, junto y ordenado, como las notas en un pentagrama, crean un lugar único en todos los niveles. De fondo su propia sinfonía.

Tan único que tras un maravilloso paseo en barca por la Albufera y ante la pregunta de que hacer, lo primero que deseas es “volver, para seguir disfrutándolo”. En ningún sitio se está mejor.

Si eres viajero, viaja. Pero una vez al menos deberás visitarlo, vivirlo y  sentirlo.  Solo tienes que dejarte llevar.

PD. Por cierto, contar que lo nuestro se podría definir como un flechazo, virtual, pero flechazo. De esos que si tu me dices ven, lo dejo todo. No se si pasaría el casting, pero me iría.

Es  tanto lo que nos une que es muy difícil explicarlo.. aunque bueno se podría llegar a entender;  montate un hotelito de no más de cuatro habitaciones y vívelo… e invita a vivirlo. No hay más.

Para los que no se hayan dado cuenta, esto pasa a diario en EL Secanet y ellos son Gemma y Salva.